EL TRAJE DE HISTORIADOR. PARTE 2: PROFESIONAL, PROFESIONISTA, CIENTÍFICO Y HOMBRE CULTO.
Comienzo por aclarar que la distinción a la que hago referencia en este espacio no es mía, la estoy interpretando de varias lecturas, específicamente la de Armando Zubizarreta en su obra La aventura del trabajo intelectual. Todos en esta vida tenemos que aprender a hacer algo para ganarnos la chuleta nuestra de cada día, o las hierbitas para los vegetarianos. Ese aprendizaje es el resultado de varios años de asistencia a una institución llamada escuela y, sobre todo, de largos periodos de estar haciendo algo en particular: de hecho, es la experiencia y la práctica de una actividad la que da la habilidad y el dominio de algo, más allá de la escuela. De no ser así, la gente que no tuvo la oportunidad de estudiar formalmente no podría aspirar a nada y, a fin de cuentas, vayas o no vayas a la escuela tienes que comer y, en muchos casos,dar de comer, vestir, calzar y divertir a aquellosque de ti dependen.
Todos tenemos entonces una profesión y somos profesionales en algo. El profesional es aquel que sabe hacer algo que se puede aplicar a la resolución de un específico conjunto de problemas de la realidad en que se vive: un plomero, un electricista, un panadero o un chofer son tan profesionales como un contador o un abogado. Cada uno sabe de lo suyo y lo aplica para ganarse la vida con aquellosque no saben del asunto. La única diferencia entre un chofer y un abogado es que el segundo cursó una carrera universitaria (a lo mejor también el primero y es chofer porque no encuentra chamba de lo que estudió, pero eso es otra historia). Aquel que sabe hacer algo y lo aprendió en una escuela superior y no en la brega cotidiana es un profesionista. Sutil diferencia.
Aquel profesionista que alcanza cierta especialización en su área de trabajo y que llega, a través del estudio y la experiencia, no solamente a aplicar sus conocimientos adquiridos sino a crear nuevos conocimientos que servirán para solucionar nuevos problemas en su especialidad, se convierte en un científico: un constructor de la ciencia que siempre tiene que actualizarse. Para ser científico hay que saber manejar métodos (series de pasos a seguir para encontrar fines específicos), metodologías (diversos enfoques teóricos de interpretación del conocimiento y la realidad) y técnicas (habilidades específicas de búsqueda, análisis y síntesis de información) que permitan producir nuevas formas de hacer las cosas. Ser científico no es fácil, implica ser un excelente profesionista y un dedicado profesional.
Ser hombre culto es cosa aparte. Cualquiera, sea profesional, profesionista o científico, puede llegar a serlo; pero ser todas las anteriores no garantiza ser un hombre culto. Se ha dicho ya que un profesional es un especialista y que ese grado de especialización se va acrecentando conforme se es profesionista o científico. saber todo acerca de casi nada es una de las definiciones más extremas de la especialización, y es ahí donde entra la posibilidad de ser hombre culto: aquel que, a pesar de su especialización, poca o mucha, es capaz de interrelacionar lo que sabe con un contexto general y amplio y explicar su ciencia o disciplina enmarcada en este contexto mucho mayor, puede considerarse hombre culto: aquel que puede decir que sabe un poco de todo y un mucho de su ciencia y que puede relacionar ambas vertientes y explicar con ellas el mundo en el que vive.
Pero ¿qué relación tiene todo lo anterior con el tipo de carrera que se estudia o el tipo de oficio o profesión que se ejerce? trataré de resolver esa cuestión en la próxima entrega. Espero comentarios.

d oregon "rikardo" dijo
q tranza profe zava hay wey ya eres bien famoso en internet jajaja el moderador lic. en historia Alejandro Zavaleta Chavez pero sta chido hechale ganas y en unos 3 años m contratas d profe d informatica,
sale zava cuidate hechale ganas tu eres cabron
adios
17 Febrero 2009 | 10:42 PM